Las urgencias de Calderon por que sus candidatos no levantan.
Sin recato alguno, el presidente Felipe Calderón inauguró dentro del PAN la carrera presidencial, dando el visto bueno a sus secretarios para que se lancen en la búsqueda de la candidatura, y también se metió en terrenos priistas al no objetar a Enrique Peña Nieto, de quien dijo que no es un peligro para México. Hablando más como dirigente del PAN que como presidente de México, Calderón olvidó hasta los tiempos legales de hacer campaña, lo que ha dejado en claro que las formas no le interesan mucho, y menos cuando se han visto acciones como el ‘michoacanazo’, el ’hankazo’ y otra serie de acciones en contra de sus principales opositores políticos, como son el PRI y el PRD.
Pero los dichos de Calderón no tuvieron nada de ocurrencias o de exabruptos, porque dedicó lo que se llama todo un “road show”, es decir toda una pasarela de medios, para hablar de ese tema, lo que habla de que lo tenía más que fabricado.
En lo interno, Calderón le dio luz verde e Lujambio, Lozano y a Cordero, para que en el momento en que lo consideren “prudente”, renuncien y busquen la candidatura.
Nada dijo Calderón de que estos tres personajes han hecho promoción política desde sus encargos, desviando fondos públicos y aprovechando sus respectivos estatus para lanzarse ya en una campana en contra de rivales como los priistas, gastando una fortuna en viajes, medios y otra serie de lindezas. El problema es que los tres no eran panistas y se hicieron cuando disfrutaron el poder.
Pero esto le causa a Calderón un serio problema, que no quiere o no desea ver.
Si lanza a tres de sus secretarios de Estado, olvida que hay otros panistas que van por la candidatura y que ya le lanzan al Presidente el desafío de ganarle la partida.
Calderón parece subestimar —porque se comporta igual que los regímenes priistas, salvo con el inconveniente de que las circunstancias son diferentes —que en las características panistas las líneas no son bien vistas.
De esa manera, hay otros dos aspirantes que van por la candidatura, y es casi seguro que uno de ellos la gane.
Se trata de Santiago Creel, un archirrival de Calderón, pero también Josefina Vázquez Mota. Ambos van por la libre y han tejido a fondo con las bases y militantes del PAN en todo el país.
De los dos, a la vez, parece que Vázquez Mota empieza a sacarle ya terreno a Creel y quedarse con la candidatura, lo que la convertiría en la primera mujer en disputar la Presidencia de la República por parte del PAN.
Así que Calderón, animado y presuroso por posicionar a su propia terna, que está conformada por Lujambio, Lozano y Cordero, olvida que desde el exterior le pueden ganar la partida.
Claro, a no ser que obligue al panismo, con un distante Gustavo Madero, a que se apruebe un destape al estilo más rancio del tricolor, lo que sería suicida para el albiazul.
Pero tiempos traen tiempos, y todo puede pasar.
Por lo pronto, Calderón viola los tiempos, que destacan el inicio del proceso para octubre y el lanzamiento y registro de candidatos para el año próximo. Antes, denota el afán de buscar ganar la partida, Finalmente, el Presidente da el banderazo cuando le aportaba un periodista el dato de que el PRI le saca al menos 30 puntos al PAN, algo donde deslizó lo siguiente: después de las elecciones en el Estado de México, habrá que hacer cambios en la política. ¿A qué se refería?
Po Antonio Payán Gómez
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